Vitalicio

Movía la cabeza barrenando frecuencias.

Nos miramos viendo a medias.

Me sonrió y me acarició la cara.

Ambos sabíamos de lo poco real de la energía que sentíamos, pero que importa si nuestra estructura es poco real.
Buscaba excusas para sacarla de ahí conmigo, pero nunca fui bueno hablando porque si. Creo que hablando tampoco. Me acerque a su oído tocándoselo con los labios y sentí cambiar sus vibraciones. No tarde en olvidarme que era lo que iba a decir y el tiempo y la música y el lugar se volvieron efímeros.
Bailamos lo que me parecieron muchas buenas vidas y sentí su cuerpo en mi cabeza.
Lo bueno del sexo sin penetración es que nunca acaba.

Mambear me cuesta poco, así que cuando me despegue ya no estaba donde estaba, ni tampoco ella.

Acariciándole el brazo como una despedida me fui.

Cuando supere el bosque de fuentes toda mi realidad comenzó a perder contraste. Los bordes se volvieron poco claros. Las caras ya no existían y cuando me di cuenta caminaba en un paisaje de espacio vació y de un azul claro. Sentí una mano acariciándome el brazo y me di cuenta que yo era ella y que ella ya no era, pero sabia que la conocía.

Pestañee profundo y con un ataque suave el sonido de donde estaba volvió a mi y todo eso volvió a formar parte de los cimientos de lo que iba a ser.

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