Pensamientos superfluos sobre la relación directa del sentir y el pensar, de las relaciones y su permanencia.

Hablando del amor,

evitando definiciones relativas,
de la mutación inevitable
y del intento de control pasional.

Del error, si se es inteligente
se suelta y se aprende rápido.
Claro que la psiquis no entiende estos asuntos,
y es tarea de la propia objetividad insituable pensar el sentimiento.

De la influencia de externalidades,
del abandono de un sitio seguro,
del concepto de soledad acompañada.

De una transformación simple,
del choque y la disipación.
De la aceptación de que nada realmente cambió,
lo importante quedo intacto y la energía
constante.

De volver a ver lo hermoso de lo que nunca estuvo ausente.
De reconstruir ideas momentáneamente inquebrantables.
Y de apreciar una verdadera energía compañera.

Inalterable es el hecho de que la finalidad es sonrisas,
como historias de iniciantes,
como todo ciclo basado en real afecto,
anécdotas y risas.

Probablemente un cigarro y un vino.

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